Brazil
Informe Semanal de los Mercados

Zoom político Brasil: Reformas llegarían… aunque el camino es incierto
Fragmento del Feet On América Latina titulado ” Zoom político: ¿Prevalecerá el pragmatismo?”

> Última elección presidencial: 2014 – Presidenta Dilma Rousseff, destituida / Partido de los Trabajadores
> Presidente actual: 2016 – Michel Temer / Movimiento Democrático Brasileño (MDB)

> Próxima elección presidencial: 7 de octubre 2018 (primera vuelta) y 27 de octubre 2018 (segunda vuelta)

 

El escenario político en Brasil se vio sacudido en 2016 con la destitución de la presidenta Dilma Rousseff, electa en 2014. En su lugar asumió Michel Temer, cuyo gobierno se caracterizó por la vuelta al pragmatismo al impulsar reformas que apuntaron a recuperar las deterioradas cuentas fiscales y reordenar los desbalances económicos. La más relevante, la Reforma de Seguridad Social, se frenó en mayo de 2017 cuando Temer fue vinculado a casos de corrupción, que lo llevó a un proceso de impeachment, al cual “sobrevivió”, pero perdió parte importante de apoyo popular y político.

Elecciones 2018: ¿Escasa visibilidad? Nula visibilidad
En octubre próximo se elegirá al presidente para los siguientes 4 años junto con la totalidad de la Cámara de Diputados (513), 2/3 del Senado (54/81) y todos los gobernadores (27).

El primer factor de incertidumbre a considerar es que el ex presidente Lula da Silva (PT, izquierda), con una intención de voto de 34%, está inhabilitado a participar en las elecciones debido a una condena por corrupción (Ley Ficha Limpia). Por lo tanto, no está claro quién será su “heredero” para las elecciones ni cuántos votos será capaz de traspasarle; incluso dentro del partido, existen cuestionamientos respecto a cambios de liderazgo. Algunos nombres posibles son Fernando Haddad (PT), ex ministro de Lula y Dilma y ex alcalde de Sao Paulo; Jacques Wagner (PT), ex diputado, ex ministro de Lula y ex gobernador de Bahía; Manuela d’Ávila (PDdoB), diputada joven que no está envuelta a conflictos por corrupción y Guilherme Boulos (PSOL).

El encarcelamiento de Lula despeja parte de la incertidumbre pero, al mismo tiempo, aumenta la polarización política del país. A pesar de estar condenado a 12 años, es incierto cuánto tiempo estará en prisión, ya que su defensa seguiría presentando recursos y apelando a cortes superiores.

A la izquierda de Lula en el espectro político se encuentra Ciro Gomes (PDT, 6% en las encuestas), quien podría tomar fuerza si el PT decide no lanzar ningún candidato. Entre el centro y Lula se ubica Marina Silva (REDE, 7% en las encuestas), candidata considerada como la “más anti-establishment” aunque no outsider del mundo político. Otro eventual candidato que podría ser influyente y que atrae a un nicho electoral similar a Silva esJoaquim Barbosa, miembro reciente del PSB. Ambos son considerados candidatos anti corrupción, por lo que resultan atractivos para los votantes.

El segundo en las encuestas es Jair Bolsonaro, de extrema derecha, con un 15% de intención de voto. Su discurso radical es negativo para las perspectivas (el “Trump brasileño”); sin embargo, sus posibilidades reales de ser presidente son acotadas.

El centro/centro derecha está fragmentado entre varios candidatos que cuentan con baja intención de voto (segundo elemento de incertidumbre para estas elecciones), aunque de alto reconocimiento de nombre y pertenecientes a los grandes partidos, factor clave en un contexto en que, por primera vez, los partidos no pueden recibir financiamiento corporativo. Tanto el financiamiento público como el tiempo de campaña en televisión se determinan proporcionalmente según el tamaño del partido. Este grupo de candidatos está compuesto por Geraldo Alckmin (PSDB), Álvaro Dias (PODE), Michel Temer (MDB), Henrique Meirelles (MDB), Rodrigo Maia (DEM). Eventuales alianzas entre ellos permitirían consolidar el centro, superar a Bolsonaro y competir en la segunda vuelta electoral; noticia que sería bien recibida por los mercados pues son percibidos como candidatos de continuidad a las reformas impulsadas por el gobierno de Temer y, al mismo tiempo, los únicos que cuentan con las habilidades políticas para negociar en el Congreso.

Nuestra visión es constructiva para Brasil considerando que (i) entre los candidatos más probables ninguno es rupturista (a diferencia de México) y, sin importar el presidente electo, existe consenso político en que las reformas deben ser aprobadas para lograr la sostenibilidad fiscal, en especial la Reforma de Seguridad Social. (ii) Los partidos de centro, que aún no se consolidan, serán los más beneficiados por las nuevas reglas electorales. Por el momento, habrá que esperar hasta agosto para tener mayor claridad, fecha límite para que los partidos inscriban oficialmente a sus candidatos.

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